ImagenLa gente “bien” de México se burla de estas botas y la subcultura que las acompaña, y aunque la moda está cambiando en Matehuala y ahora se lleva todo lo contrario, unas decepcionantes botas cortas a las que llaman “nariz de cerdo” y son lo opuesto a las botas picudas de dos metros de longitud con lásers, máquinas de humo e iPads colgando de las puntas que esperábamos encontrar, basta con ver las fotos de quienes las siguen usando y escuchar la música de las fiestas tribales para darse cuenta de que en el estado de San Luis, y en las ciudades gringas a donde emigran los potosinos, está sucediendo algo interesante.

Las botas vaqueras exóticas son una de las muchas modas que existen alrededor del tribal guarachero, un género musical popularizado entre las nuevas generaciones transfronterizas que resulta de la combinación de tribal house, cumbia colombiana y elementos prehispánicos como cánticos y flautas. Por alguna razón que nadie entiende, los “vaqueros” de Matehuala adoptaron esta música free for all y, en rodeos como el Mesquit Rodeo y el Desierto Light, se organizan concursos de baile para los que los participantes pasan los días previos creando coreografías y fabricándose botas cuyas puntas, en ocasiones, llegan a medir más de dos metros. Las botas exóticas se fabrican modificando botas normales con materiales baratos comprados en mercerías y ferreterías; las más fantasiosas se adornan con espejos, a otras se les aplica pintura o lentejuelas, y prácticamente todas llevan una capa de purpurina

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